Anunciados dos toros en este ultimo día de fiestas en el grupo la Unión, barrio de gran extensión. Esta era mi primera visita a este barrio y si hasta ahora pensaba que el recinto de Puçol del “7 de Setembre” era de los más grandes de la comunidad, este no le va a la zaga. En este caso, la mayoría de las calles son anchas y hay muchos tramos con escaleras por las fuertes pendientes que existen.
Con puntualidad se daba suelta al primer toro, de la divisa gaditana de Diego Romero, toro negro, serio, con mucho trapío y muy astifino, típico en esta ganadería. En los primeros recortes tras su salida, arrancó con alegría, casta y fijeza en una calle larga y estrecha y con una buena cantidad de arena.
Después, en el asfalto embistió con cierta nobleza y casta pero sin entregarse demasiado, siendo muy reservón, aunque sin dejar de acudir a todos los cites. Al llegar a un jardín, el toro derrotó con fuerza sobre un olivo debido a que había unos aficionados allí subidos, astillándose los pitones. También destrozó una papelera y finalmente se cayó por una pared, pegándose una buena costalada pero que no repercutió negativamente en su comportamiento.Tras unos 45 minutos de lidia se decidió enlazarlo, tarea que costó un poco, pero al final, con paciencia, se logró.
En segundo lugar se dio suelta, desde otra zona del recinto y con mucha más afluencia de gente, a un toro colorado, ojo de perdiz, mucho más terciado que el anterior pero bonito y bien hecho, de la ganadería, tambien gaditana, de los hermanos Ángel y David Vilariño, de procedencia Domecq.A partir de este momento el toro embistió con gran nobleza a todos los cites, sin volver a caer, adaptándose bien al asfalto.
Poco a poco, los aficionados se llevaron al toro hasta la zona de la arena y una vez allí se vieron muy buenos recortes, haciendo las cosas muy bien se pudo disfrutar de un toro bravo y noble.
En resumen, dos toros de buena nota, sobretodo el primero, en una tarde muy entretenida.

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