Mucho calor en este día para presenciar la lidia de dos toros de Buenavista, aunque finalmente, por una lesión observada en el campo, la comisión decidió lidiar, en sustitución de uno de los titulares, un ejemplar de la ganadería madrileña de Hernández Pla.
El "santacoloma" de Hernández Pla era un astado de capa negra entrepelada, terciadito y que se tapaba un poco por la cara, con desarrolladas defensas y bizco del pitón derecho.
Tras una salida rápida, se dedicó a embestir pero siempre a la defensiva, sin entregarse en absoluto. En cambio, en las barreras pegaba con fuerza y bastante humillado.
Después de una lidia breve se encerró con los cabestros de la ganadería de La Rambleta y en última instancia con la ayuda de algunos aficionados.
En segundo lugar se lidió el anunciado toro del hierro de Buenavista, de procedencia Domecq. Toro negro, con mucho más cuajo que el anterior y de correcta presentación, aunque algo cómodo de pitones.

En cuanto al juego ofrecido por el astado, fue muy superior al del primero, arrancando en numerosas ocasiones con casta y muy fuerte. En una de estas arrancadas (la de la foto de abajo) estuvo a punto de alcanzar a un aficionado que llegó a la barrera con el toro pegado tras él y se libró de la cogida de verdadero milagro.
El astado se entregaba en las embestidas aunque le faltó algo de fondo ya que abrió muy pronto la boca tras una lidia, al igual que la anterior, muy corta. Aun así se hizo de respetar durante toda su exhibición resultando un muy buen toro.
Para encerrarlo, actuaron de nuevo los cabestros que cumplieron con rapidez y eficacia.

Destacar el ambiente que, siendo muy bueno no llegaba a la masificación que he vivido últimamente, quizá los festejos en varios pueblos de alrededor hizo que la gente se distribuyera más.