En primer lugar salía desde los toriles situados junto a la iglesia, un toro colorado de la ganadería de Herederos de Alonso Moreno de la Cova, de correcta presentación.
Encontró rápidamente el callejón y llegó a las calles donde evidenció una falta de fuerzas muy acusada. El toro, aunque quería ir a los recortes, a poco que le forzaran lo más mínimo se iba al suelo. Los aficionados tuvieron que ayudarle a levantarse en varias ocasiones.
Me recordó a los toros que matan las grandes figuras actuales en las plazas de 2ª y 3ª (y a veces también de primera categoría) donde tienen que llevar la muleta a media altura para que no se les desplomen.
Tras unos minutos en las calles volvió de nuevo a la arena, donde antes de ser encerrado con cuerda, protagonizó un percance al voltear a un aficionado que no pudo subir a la barrera, afortunadamente la cogida no parecía revestir mucha gravedad. En segundo lugar se dio suelta a un toro negro bragado y meano de la divisa albaceteña de Daniel Ruiz, de mastodónticas dimensiones, basto de hechuras y de fea encornadura.
Toro muy parado y manso que no salió de la plaza en ningún momento, embistió con poca casta en los recortes y al final tras unos 15 minutos, fue atado y encerrado. El tercero de la tarde era también del hierro cordobés de los Herederos de Alonso Moreno de la Cova, toro negro y con cuajo, el mejor presentado de la tarde.
Este toro tuvo un comportamiento muy reservón y de sentido, pero cuando arrancaba lo hacia con fuerza y peligro. Ya en las calles siguió embistiendo pero con menor peligrosidad y sin hacer hilo como lo hacía en la plaza. Al igual que el primero regresó solo a la plaza y fue encerrado de manera rápida.

Por último, y fuera de cartel, se exhibió un toro de la ganadería de Fidel San Román (antes Hermanos Guardiola Domínguez), con mucha romana pero muy cómodo de pitones.Tras unos minutos en la arena el toro salió a las calles donde siguió embistiendo con casta y arrancando fuerte muchas veces. Muy buen toro.



En segundo lugar se dio suelta al toro de la divisa de Montalvo, con cuajo pero cómodo de pitones y que, además, estaban muy despuntados.














