Debido a las circunstancias que comentaré a continuación, sólo pude presenciar el toro de la divisa sevillana de Isaías y Tulio Vázquez, un pedrajas castaño, muy astifino y de bonitas hechuras pero demasiado terciado. Salió de la Plaza Mayor y rápidamente enfiló el callejón para salir a la calle estrecha y recorrer a gran velocidad y de manera abanta casi todo el recinto.
Llegó a la punta de calle sin salida donde le efectuaron algunos quiebros arrancándose con alegría aunque sin hacer hilo. Poco a poco los recortadores se lo llevaron a la "Picaora" tirando de él muy bien, si bien el toro se giraba y daba algunas arrancadas con peligro. Una vez en la plaza le dieron una buena paliza de recortes, la mayoría de escaso mérito.De nuevo en las calles protagonizó momentos de peligro hasta que prendió a un aficionado local en una esquina, volteándolo de manera espectacular. El aficionado recibió varios golpes aunque, aparentemente, no llevaba cornada. Esperemos que no revista demasiada gravedad.
Tras la cogida, el toro se arrancó hacia donde estaba yo, en ese mismo momento alguien tropezó conmigo y me fui al suelo. Estuve dudando unas milésimas si quedarme o levantarme y opté por lo segundo por lo que tuve que realizar un apurado quiebro en una calle que no tendría mucho más dos metros de ancho, afortunadamente pasé, aunque no las tenía todas.
Tras la cogida, el toro se arrancó hacia donde estaba yo, en ese mismo momento alguien tropezó conmigo y me fui al suelo. Estuve dudando unas milésimas si quedarme o levantarme y opté por lo segundo por lo que tuve que realizar un apurado quiebro en una calle que no tendría mucho más dos metros de ancho, afortunadamente pasé, aunque no las tenía todas.
De todos los sustos que he tenido este pasa a ser el número 1.


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