sábado 23 de agosto de 2008

El Puig - Sant Roc

A pesar de lo que dije sobre la permanencia de los toros en la calles de esta localidad, regresaba al Puig en tarde calurosa para presenciar la lidia de dos toros cerriles del ganadero de Puçol El Saliner y otro patrocinado por los clavarios de 1983, que en su 25 aniversario ofrecían un astado de la famosa ganadería de Samuel Flores.

Con unos minutos de retraso se daba suelta al primero de la tarde, novillo negro de veletas defensas pero escasa presencia, falto de cuajo y sin morrillo. Hizo una buena salida yendo a los recortes para irse rapidamente y aquerenciándose en una punta de calle cerrada por una talanquera, haciendo alguna arrancada pero siempre sin fijeza y a su aire. Muy pronto sacaron los cabestros para encerrarlo, cosa que consiguieron rápida y eficazmente.

El segundo de la tarde, también de El Saliner, era un toro bien armado, de pelaje colorado bragado y, aunque terciado, lógico en las reses del terreno, estaba mucho mejor presentado que el anterior.
Este toro, que estuvo más tiempo, desarrolló una lidia muy interesante, arrancando con peligro en muchas ocasiones y realizando un juego típico de estos toros que no son de la Unión, sin entrega desde el principio pero enterándose muy rápido de la situación y defendiendo su terreno.

En tercer lugar y desde la plaza de Sant Roc, se daba suelta al toro más esperado de la tarde y que a la postre fue el que peor juego dio. El gamerocívico de la divisa albaceteña salió muy descastado, entrando a los recortes con un trote cansino y sin hacer hilo, tras unos minutos en la plaza se fue por una de las calles dándose una vueltecita sin galopar ni una sola vez hasta regresar a la plaza. Enseguida la abandonó de nuevo para ser encerrado inmediatamente.

Tras los cerriles continuó la suelta de vaquillas, la última de ellas embolada, esta protagonizó la anécdota de la jornada, al arrancársele a una joven que calzaba chanclas en un callejón estrechísimo y cuando ya la tenía entre las astas, la chica se la quitó de encima echándose sobre un portal y dejando a la vaca pasar. Buena reacción pero también buen susto el que se llevó.

Para finalizar, comentar como los astados del terreno atraen a muchísima menos gente que las ganaderías mal llamadas de primera, seguramente la oferta de varias localidades cercanas donde se exhibían toros de la UCTL restó aficionados a un pueblo que siempre presenta un gran ambiente.