sábado 5 de abril de 2008

La Vall d´Uixó - Sant Vicent Ferrer

Tras varios largos meses alejado de los ruedos, regresaba de nuevo al tajo, justo donde lo dejé el año anterior, quizá uno de los pueblos más taurinos de España.
En el último día de las fiestas patronales de la localidad estaban anunciados dos toros, uno de la mítica ganadería de Miura y otro de El Serrano, ambos hierros sevillanos.

En primer lugar y puntualmente se dio suelta al astado procedente de Zahariche, muy en el tipo cabrereño de su casta, cárdeno bragado, alto y agalgado, disimulando los 620 kilos que dio en la romana.
Salió distraído, realizando embestidas cortas y rápidamente se metió, tras un aficionado, por el estrechísimo callejón que hay al lado de toriles para dirigirse a la plaza con arena. En ella daba inciertas embestidas, sin entrar con franqueza en los embroques, en algunas se quedaba parado mientras que en otras hacia hilo peligrosamente.
Durante el resto de exhibición se dedicó a recorrer el recinto buscando los callejones estrechos, defendiéndose pero realizando de vez en cuando algunas arrancadas peligrosas. Tras unos 45 minutos de lidia se enlazó y fue encerrado con rapidez.
A pesar de que no fue un toro bravo creo que es el Miura que más juego ha dado de todos los que he podido presenciar.

En segundo lugar y con una afluencia de gente espectacular se desencajonó un burel de pelaje jabonero, muy bien armado, de la divisa de El Serrano de procedencia Domecq y perteneciente desde hace un año a la UCTL, patrocinado por la peña L´Ermita.
El morlaco realizó una salida vertiginosa poniendo en serios apuros a muchos aficionados. Entre la velocidad del astado y la masificación que había, se vivieron momentos de mucha tensión hasta que llegó la cogida de un aficionado al lado de la fuente.
Este suceso sumado a que el toro no corría sin fijeza sino que derrochaba casta a raudales, propició que los aficionados enseguida le dieran distancia.
A partir de este punto se vieron recortes de mucho merito debido al brío y la alegría con la que se arrancaba. Desgraciadamente en uno de estos recortes el toro prendió de mala manera a un aficionado asestándole una grave cornada, por lo que fue rápidamente evacuado, dejando el recinto sin ambulancias.
Por megafonía se informó de esta circunstancia y aunque en un primer momento hicieron caso omiso al aviso (viéndose de nuevo muy buenos recortes) finalmente dejaron de citarlo. Emplazado se quedó el toro, dueño absoluto de la situación y con ganas de pelea, arrancándose en alguna ocasión a poco que fuera llamado desde las rateras de las casas o desde la fuente.

Quisiera comentar, en referencia a la pequeña polémica creada por las indicaciones dadas por la comisión de que no se recortase al astado, que a pesar de los buenos quiebros y recortes realizados en esos momentos, no se puede ser tan inconsciente ya que una nueva cogida hubiera causado una gravísima situación, tanto al cogido como a la comisión responsable.
En resumen, gran ambiente y un gran toro que, lamentablemente no se pudo ver en su totalidad debido a los dos percances ocurridos, esperemos que los dos heridos se recuperen rápidamente.